SinLímites sale a terreno en busca de una disciplina deportiva con más adrenalina, como todos sabemos existe mucho más deporte anónimo del que creemos. Como excelente noticia nos comentan que en Quillota hay un pequeño grupo de niños que entrenan y se preparan en motocross y enduro. Tomamos rumbo a conocerlos, nos costó un poco dar con la pequeña pista, formada por un padre muy motivado por las ganas de ayudar a que su hijo logre sus sueños deportivos. Encontramos en ese grupo a un niño de 10 años llamado Bruno Oporto Vidal, el cual muestra mucha destreza en su estilo de manejo y que solo con un año arriba de su moto ya está compitiendo en el torneo federado, esperamos el término del entrenamiento y él mismo nos cuenta.

Hola Bruno, somos de Revista SinLímites y queremos saber tu historia… ¿Cómo nace la pasión por el Motocross?
De muy chiquitito, cuando iba al jardín me gustan las motos, entre los 3 y 4 años mi papá me iba a buscar en moto, a él le gustan mucho las motos y un día me llevaron a ver una competencia. Me encantó ver como los niños y los adultos competían, ese mismo día me subieron a una moto Yamaha PW 50, me quedó grande jajaja, pero los saltos y la velocidad me gustaron mucho, cuando iba en la moto mi papá decía ¡más, más rápido!
Entonces pasó el tiempo y empecé a ahorrar hasta los 8-9 años y un día con mi mamá y papá fuimos a ver unas motos, yo llevaba mi plata ahorrada y solo me alcanzaba para comprar el traje de motocross. Seguimos viendo motos y el caballero que se llamaba Renzo me mostró una moto y me hablaba como si la moto era mía, él me decía la moto la debes ocupar así, cómo frenar, dónde estaban los cambios. Cuando me hablaba así yo no entendía nada y al final el vendedor le dice a mis papás “él sabe que es su moto”… y ahí me enteré que la moto era mía, me emocioné mucho, la subimos a la camioneta y con mi plata me compré el traje y las protecciones. Ahí fuimos a un estacionamiento y dí mis primeras vueltas en mi moto, aprendí poco a poco, esa fue mi primera vez en febrero del año 2016.

¿Qué te motivó a competir en moto?
Empecé poco a poco, mi papá buscó un profesor para que me enseñara responsablemente a manejar, me gustaron mucho las clases, además el profesor es competidor en motocross, aprendí en una pista de carrera, hacía pequeños saltos. Después de unos meses entrenando, la moto ya no me servía, estaba saltando y la suspensión de la moto no era para realizar saltos y por eso me caí y me fracturé la muñeca. Mi profesor nos explicó que “teníamos que cambiar la moto para lograr realizar saltos y maniobras”, por eso mis papás me cambiaron la moto y me regalaron para mi cumpleaños en septiembre (2016) la “KTM SX 65cc”.
Así logré dominar los saltos y maniobrar mucho mejor la moto nueva.

¿Cuándo y cuáles fueron tus primeras competencias?
Mi primera competencia en enduro modalidad Hare enduro Abril 2016 en Orosco, me costó mucho esa carrera, los obstáculos, los saltos, estaba nervioso y encontraba pesada la moto, en la categoría que competí habían niños más grandes y motos más grandes, fue difícil mi primera carrera, fue como un desafío.
Después corrí mi primera carrera en motocross, fue en Colina (Santiago), esta si que fue una buena experiencia, porque los niños eran igual a mí y todos eran muy simpáticos, en ese tiempo aún tenía la primera moto, la Yamaha, que era para enduro y tenía menos potencia, los otros niños tenían mejores motos, en realidad eran para motocross. Partí la carrera y pasé a muchos y al final obtuve el quinto lugar, muy bueno para ser mi primera carrera, después competí en muchas otras.
Con la nueva moto (KTM SX 65) que me regalaron para mi cumpleaños competí mi primera carrera en Las Cabras en Rapel, llamada “Futuro MX” en Octubre del año pasado (2016) y logré el tercer lugar, después llegó el verano y competí en varias competencias locales.

¿Desde cuándo estás compitiendo en el campeonato federado?
En las vacaciones pasadas partimos en las competencias por zona, yo competí en la zona centro campeonato de apertura, se llama “motocross Apertura Nacional Zona Centro” en enero, marzo, abril, mayo y junio, competí en todas, logré el tercer lugar de la tabla general, estas carreras son preparatorias para el campeonato nacional y me bonifica para el nacional.
Pero ya llevo tres fechas del campeonato nacional, la primera fecha viajamos con mi familia a Antofagasta, ahí obtuve el séptimo lugar, después viajamos a San Fernando y salí en el octavo lugar. La última fue en Pucón, fue difícil, terminé la carrera en el lugar once; ahí hay muy buenos competidores. A la mitad de la carrera me cansé mucho, mis entrenadores me dijeron que debía tener entrenamiento físico y cuidar mi alimentación como deportista, pero estoy súper contento y quiero seguir compitiendo.

¿Bruno, qué sientes cuando estas arriba de tu moto?
Siento mucha adrenalina, siento que debo demostrar todo lo aprendido y dar lo mejor de mí, cuando salto siento un momento de descanso en el aire, y cuando cae la moto acelerar mucho, la sensación en mi moto es única, intentar pillar a los competidores pasarlos y tratar de ganar la carrera.

¿A quién le agradeces por todo lo que has aprendido?
Le doy las gracias a toda mi familia, a mis papás por comprarme la moto. Mi papá que mantiene la moto para que no tenga fallas a la hora de competir, a mis hermanas que me deben acompañar a lugares lejos que no quieren ir, pero al final lo pasamos bien. También agradecer a mi profesor Pablo Reyes, que es muy importante, él me ha enseñado desde que partí con mi moto hasta el día de hoy, me motiva y sabe mucho.

¿Quieres enviar un mensaje a todos los amantes del deporte de revista SinLímites?
Sí…si quieren hacer algún deporte, que lo intenten, que no se queden con las ganas y cuando se caigan o les cueste mucho no deben frustrarse, no deben enojarse, deben pararse y reconocer los errores, así se aprende y los corregimos.

“Si no hacen lo que les gusta, después va a ser tarde, serán viejitos”.

Los Padres de Bruno, Igor Oporto y Verónica Vidal, nos dejan un mensaje…
“La tarea no es fácil, requiere de entrega permanente, no solo económica, principalmente compañía, motivación y apoyo, eso hace que nuestro piloto se sienta seguro de seguir avanzando en lo que más le gusta y es un esfuerzo que claramente se ve recompensado. En esto la familia no falla, el papá acompañando a todas, la mamá preparando la logística y las hermanas sacrificando sus propios momentos para apoyar a quien se transforma en un orgullo e inspiración para todos nosotros”.

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