Eliana Busch: Con Pasión y Entrenamiento No Hay Limites

La deportista Viñamarina Eliana Busch con 82 años de edad, y con casi nula difusión en los medios de comunicación, logra medalla de Bronce (Master) en el Mundial de Natación de Budapest 2017.

 

Con una larga trayectoria deportiva que inició con la natación y que luego continuó con la equitación, obteniendo muy buenos resultados, decide a los 80 años volver al deporte y retomar la pasión de sus primeros años de vida, pasión que le entregó grandes logros y mucha alegría en el medio deportivo. A los 82 años viaja a Budapest, la capital de Hungría, a competir con los mejores exponentes de la natación mundial, regresando a casa con cuatro medallas en su pecho y corazón, resultado de una deportista “SinLímites”.

¿Por qué se interesó por la natación?
Todo inició en el Club Alemán, había ahí un profesor contratado por el club. Un día fui con mi hermana mayor, que era más alta que yo, este profesor nos vio y dice textual: “Sí, la niñita mayor tiene condiciones, pero la otra NO”. Escuché eso y lo demás se transformó en mi desafío, dije “este ganso que se cree”, yo tenía más o menos nueve años y de inmediato se me puso en la cabeza la sensación y pasión que debemos tener los deportistas, que si no se tienen no se llega a ninguna parte. El deportista debe estar convencido de lo que está haciendo y que sí se puede. Ahí comenzó mi entrenamiento, recuerdo que me mostraron fotos de la campeona de Chile Adulta Modalidad Crol, cuando las vi las encontré tan bonitas, además me fijé que todo el mundo las inflaba. Así que dije “Cuando yo sea grande quiero que me inflen” y por eso seguí entrenando y preparándome.

¿Cuándo inician los logros y las medallas en su carrera?
Nadando por la Universidad de Chile transcurrió toda mi trayectoria deportiva, tenía todos los récords de Chile, todas las competencias del país las ganaba yo. Fui al Sudamericano Olímpico de Montevideo y también al Panamericano de Buenos Aires. Tenía entre 13 y 14 años, en esa época no existían categorías infantil ni juvenil, por lo que cuando salía de Chile tenía que competir con las categorías adultas. Recuerdo que en una competencia tuve que competir con una brasileña de 30 años que había sido finalista del Mundial de Natación de la época. Yo era la campeona de Chile de todas las edades (13 años), nunca le tomé el peso y no me daba cuenta de la importancia que eso tenía. Ahora lo miro a distancia y detenidamente, era un fenómeno, pero un fenómeno no aprovechado, la federación no me aprovechó y no me ayudó, tampoco existía en ese tiempo lo que son hoy los entrenadores personales, la importancia de la nutrición, la preparación física, etc.
Debo decir que los resultados en el Sudamericano y Panamericano fueron “reguleques”, como escuché por ahí en la televisión cuando preguntaron el sueldo (risas). Yo por mi parte llegué a la final y obtuve el quinto lugar, si hubiese sido atleta me habrían levantado un monumento. En el Panamericano llegué a la final de los 200 metros.

¿Cómo le fue en el colegio?
Estuve en las Monjas Alemanas y terminé el colegio en el Liceo 7, terminé a “patás” con los piojos, más floja que yo ¿dónde? (risas), pero los estudios son muy importantes, se deben complementar.

¿Por qué dejó la natación siendo tan Joven y logra destacar en la equitación?
Siendo muy joven, a los 19 años me enamoré y me casé con un oficial de caballería (equitador), empecé a practicar equitación y obtuve grandes logros, conseguí ser campeona de Chile en salto en el año 1965, también realicé clases. Fue una muy bonita experiencia y tenía mucho talento.

¿Cómo nace la idea de participar en un mundial de natación?
Una vez que retomé la natación a inicios de 2016, me preparé para el Sudamericano de Uruguay en noviembre del mismo año, en el que obtuve muy buenos resultados (4 medallas de oro, 1 de plata y 1 de bronce). Empecé a estudiar los tiempos de las nadadoras internacionales, las mejores del mundo y vi que tenía posibilidades, por lo que decidí ponerme un desafío: quedar entre las primeras 8 mejores nadadoras del mundo. Me preparé muy duro con mis entrenamientos, paralelamente gasté mucho tiempo en buscar apoyo, logrando la ayuda del IND y la Municipalidad de Viña del Mar, con esto partí rumbo a Budapest convencida que lograría mi objetivo.

¿Qué se siente recibir una medalla en un pódium mundial?
Una satisfacción deportiva gigante y un gran orgullo de ser chilena, pensé que valió la pena el entrenamiento constante durante un año y diez meses, casi todos los días. Fue muy duro para mí, incluso llegando del Sudamericano de Uruguay al otro día ya estaba entrenando, no me tome ningún descanso ya pensando en el mundial.
Fue un gran orgullo recibir cuatro medallas: dos de bronce (200 metros combinado y 400 libre) y dos de quinto lugar. En este Mundial no sólo se premia a los tres primeros lugares.

¿Qué conclusión y enseñanza le dejó su participación en un mundial de natación?
Primero, para nadar en un campeonato mundial hay que tener personalidad y decir “yo puedo”, no hay que achicarse, hay que agrandarse, tener la mente clara, siempre hay que pensar en frío, evaluar las técnicas constantemente y corregir errores.
En Budapest todo era de primer nivel, viendo esto pienso que debemos intentar que nuestro país de más oportunidad de desarrollo deportivo, sin discriminar edad y estatus social, y de esta manera evaluar los potenciales y habilidades desde que son niños. Todo esto, para lograr que nuestros deportistas nos representen con las mejores condiciones en el extranjero.
Apoyar económicamente a niños y jovenes, los costos de los deportistas son muy altos y como no existe apoyo, los deportistas se van desmotivando hasta que dejan el deporte.
Debo mencionar que en Budapest todas las delegaciones tenían su entrenador, todos los nadadores tenían el apoyo y recursos. Yo por el contrario, no pude ir con mi entrenador. La importancia de tenerlo a tu lado es clave, lo peor es que hay dirigentes que van a puro pasear a estos eventos tan importantes, mientras que los deportistas luchan por lograr medallas sin un entrenador acompañándolos.

¿A quién agradece por todo este proceso?
Agradezco a mi hijo Mario Fuentes Busch que es mi sponsor, a mi hija Paulina Fuentes Busch que me motivó a volver a la natación competitiva, al dirigente que también me convenció de volver a nadar, a mi nieto Mario Fuentes Escala que es el mejor coaching, muy profesional en su labor, me levanta de una manera espectacular; a la Municipalidad de Viña del Mar y al IND, y por supuesto a mi entrenador Javier Pérez que también me motiva y me exige como un profesional. De manera especial quiero reconocer a los periodistas que en general se han portado muy bien conmigo.

¿Qué mensaje les deja a todos los amantes del deporte y seguidores de revista SinLímites?
Que se convenzan que todo se puede, que no hay nada imposible cuando exista perseverancia.
Hay que luchar por tener infraestructura para organizar campeonatos mundiales.
También quiero decirles, que no importa la edad, que prueben la natación, es el deporte más lindo, baja de peso y te ves regia.
Que el señor Farkas nos regale una piscina para Viña del Mar y que tenga el nombre de él.

 

TXT: Equipo SinLímites.

FTS: José Montenegro Maldonado.

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