Luis Viñales nació en Viña del Mar, actualmente reside en la Comuna de Concón, donde lo encontramos para contarnos parte de su historia. A muy corta edad sufrió un grave accidente, el que lo tuvo en coma alrededor de dos meses; debido a la complejidad de su estado tuvieron que amputarle la pierna izquierda, desde ese minuto su vida cambió radicalmente y comenzó a luchar día a día, con el apoyo de su familia, para cumplir sus sueños. Ya han pasado algunos años, y hoy con orgullo puede decir que ha levantado nuestra bandera nacional en diferentes países del mundo, y que ha logrado posicionarse en el tercer lugar del Ranking de TAP (Tenis Adaptado de Pie).

Luis, cuéntanos como inicia tu proceso entre capacidades diferentes y deporte
Todo comienza alrededor de los cinco años de edad. Un auto descontrolado subió indebidamente a la vereda por la que yo iba caminando y me atropelló. Estuve dos meses en el hospital, al borde de la muerte; logré salir de esa primera etapa, luego vinieron siete meses de rehabilitación en el Sanatorio Marítimo de Viña del Mar, lugar en el que me ayudaron mucho a salir adelante. El accidente dio un vuelco a mi vida en 180 grados, me costó mucho adaptarme a la nueva vida, a las prótesis. Además tuve que iniciar mi etapa escolar de educación básica con exámenes libres. Luego que pude integrarme al colegio fue muy difícil ver a mis compañeros jugar, además sufrí mucho bullying. Fue un proceso muy duro, hoy lo miro como una etapa de aprendizaje.
Luego de la rehabilitación y ya integrado en el colegio, recuerdo que junto a mi mamá veíamos tenis en esos televisores pequeños, blanco y negro, que se cambiaban con la mano (jajaja ). A ella le encantaba y le sigue encantando el tenis, así que veíamos partidos juntos (la verdad es que gracias a ella yo lo juego); me empezó a enseñar las reglas del tenis, lo que sumado a mis inquietos 10 años, hicieron en mí que tuviera las ganas de salir a la calle a buscar trabajo. Me dirigí a un club de tenis a trabajar como pelotero, pero en realidad me sentí muy discriminado, me costó mucho integrarme, no me miraban bien, pero perseveré hasta que logré entrar. Después del trabajo me quedaba entrenando solo, a veces con algunos amigos, todos me ganaban, me iba a la casa con huevo, cero punto (jajaja).
Algo muy importante para mí es dar las gracias a la Teletón. Después del accidente me ayudaron mucho, me crearon y entregaron mi primera prótesis; me enseñaron a caminar con ella, a sobreponerme a las caídas y a cómo prevenirlas. Los primeros cinco años posteriores al accidente se convirtieron en la base para llegar al deporte; el apoyo psicológico, familiar y de los cercanos fueron clave en mis inicios.

¿Cuáles han sido las barreras internas y externas que has tenido que derribar para llegar a lo que eres hoy?
En cuanto a las barreras internas es importante trabajar la autoestima, y demostrarse a uno mismo que sí se puede, que querer es poder; darse cuenta que la mayor barrera es uno mismo, que los límites los pone cada uno en su interior.
Ufff, las barreras externas las sufro hasta el día de hoy, la inclusión es moda todavía, pero no una realidad. El mundo lo adaptan para las personas “convencionales”, las calles, los pisos resbaladizos, los cruces peatonales, por ejemplo, no están adaptados para deslizar. La gente aún no crea conciencia, la sociedad limita aún más a las personas con capacidades diferentes, es muy complicado, espero que esto cambie pronto.

¿Cuándo decidiste que podías luchar y llegar a ser deportista?
Recuerdo que cuando veía el tenis con mi madre, y sin haberlo jugado nunca, un día le dije: “Oye mamá, sería posible llegar a jugar tenis, imagínate llegar a representar a Chile y jugar por el mundo, pero tengo un impedimento”. Ella me contestó: “ Hijo, los sueños siempre se pueden cumplir”, recuerdo que le pregunté cómo lo debía hacer, y me dijo que debía esforzarme mucho y ser disciplinado. Ella conversaba mucho conmigo, me motivaba, ella permitía que me cayera mil veces; mi madre fue la luz que me guió, cada vez que lograba algo nuevo le brillaban sus ojos de alegría, así fue como inició la lucha por el tenis y por un lugarcito en la sociedad.

¿Y en lo académico Luis?
Bueno, fue una etapa muy difícil, el bullying fue la tónica a lo largo de los años, a lo que debí sumar la separación de mis padres. Tuve que aprender la palabra resiliencia desde muy niño, de gran ayuda fueron mi familia y los terapeutas profesionales. Tuve que seguir luchando día a día, terminé la enseñanza media y luego ingresé a estudiar Técnico en Administración de Empresas; me titulé y postulé para trabajar en el SAPU como auxiliar de servicio. Me gustó el área salud, sentí en mi “guata” que era mi lugar, uno sabe cuando lo es, y me propuse estudiar Técnico en Enfermería en Inacap. Me titulé, continué trabajando y nuevamente me propuse: yo puedo más, voy a ser enfermero, así que complementé trabajo, deporte y vida personal, y así logré titularme de enfermero. Cuando a uno le apasiona lo que hace, no es difícil.

¿Cuándo parte el tenis profesional adaptado?
Entre el segundo y tercer año de Universidad me puse a entrenar en el Club de la Refinería de Concón, ahí me encontré con un profesor que me dijo: “Luis, hay una modalidad nueva de tenis adaptado”. Cuando él me vio jugar, no podía creer que usaba prótesis de pierna completa, pensaba que solo tenía una desviación de cadera o rodilla. Inmediatamente me envió a conversar con uno de los creadores de tenis adaptado, el Sr. Enzo Madrid, en Santiago. A estas alturas, y ya con 29 años, siempre había estado ligado a este deporte; jugando campeonatos ameteur en diferentes lugares, y ahora se daba la casualidad que había un campeonato internacional. Ingresé entonces al campeonato con mi raqueta y una polera deportiva, y así llegué a la final, la que perdí con el actual número uno de mundo de Tenis Adaptado de Pie, Francisco Cardozo (mexicano).

Cuéntanos un poco de la disciplina, nutrición y entrenamiento como tenista profesional…
Después de mi primer campeonato, en el que obtuve el segundo lugar (y terminé lesionado), ahí es cuando me di cuenta la importancia de complementar entrenamiento, nutrición, psicología, disciplina, etc., esto también era parte del sueño que mi madre me había dicho cuando era un niño, y no lo dejaría escapar.
La alimentación es clave, dormir bien, ejercicios de respiración, entrenamiento constante, una disciplina general como estilo de vida. Todo esto es muy difícil en la realidad de nuestro país, en otros países les pagan a los deportistas, los apoyan mucho más, un buen dato y muy importante es que los deportistas paraolímpicos de Chile traen mucho más medallas que los deportistas convencionales, la sociedad debe confiar más en nosotros. También es importante para mí poder complementar la vida laboral por turnos, entrenar, administrar los recursos económicos para poder tener la implementación deportiva, viajes, alimentación saludable, etc.
Debo agradecer el apoyo de mis amigos kinesiólogos y psicólogos; y a mi padre, que aprendió a jugar tenis hace cuatro años y hoy me ayuda como sparring.
Logros deportivos :

-Obtuvo el segundo lugar en su primer
Campeonato Internacional
-Cinco veces campeón nacional
-Finalista en Brasil, segundo lugar
-Finalista en Argentina, segundo lugar
-Semifinalista en EEUU
-Finalista en EEUU, segundo lugar
Actualmente, Luis es el número 3
a nivel mundial

¿A quién agradecerías en todo el proceso personal y deportivo?
Lo primero es agradecer a Dios, a mi familia, a mi madre y a mi padre, que me inculcaron disciplina y constancia. También agradecer a mi amigo kinesiólogo Juliano, a don José de Refinería Concón, a Claudio Araya, Ignacio, a todos los profesores. A Mario Gamboa, quien permitió mi beca deportiva en Refinería Concón, a grupo Avatar de discapacidad, siempre motivando; al Alcalde de Concón Óscar Sumonte, a mis compañeros de trabajo y a mucha gente que me ayuda anímicamente. Muchas gracias a todas las personas que se han cruzado en mi camino.

Un mensaje que quieras dejarnos…
Siempre vivir en un ambiente grato, mucha disciplina, perseverancia, esfuerzo. Yo tengo un lema, lo digo siempre: “La mayor discapacidad está en la mente más que en lo físico. Los sueños si se pueden cumplir, creer es poder”.

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