Martina tiene 12 años, pertenece al Club Gimnástico de Viña del Mar, cada fin de semana durante los partidos demuestra su talento, velocidad y calidad para conducir el balón. Su madre, Antonieta González, es quien la acompaña a cada actividad deportiva, lo que ha generado un fuerte lazo entre madre e hija.
Martina nació con dificultades auditivas, por lo que a los dos años de edad recibió implantes, de esa manera pudo escuchar por primera vez. Recibir el tratamiento a temprana edad le permitió tener una adaptación mucho más rápida y sencilla, hoy esto es parte de su vida y en cada encuentro deportivo demuestra su gran talento con el balón. Muchos pueden decir que es una deportista de proyección.
Es sábado por la tarde y Martina se prepara para un nuevo partido por la Liga Femicentro de Básquetbol, una rutina a la que ya está acostumbrada y que cada semana espera con ansias para disfrutar de su pasión.

Martina, describe un poco tus comienzos en el básquetbol…
Primero empecé jugando por el colegio y también hacía atletismo, después me invitaron para jugar por el club, cada vez jugaba más hasta que preferí quedarme en el básquetbol, algo que me encanta. Ahora practico por el colegio, el club, y me llamaron a la selección de Viña del Mar. Gracias a este deporte he aprendido muchas cosas, he conocido a mucha gente y tengo a mis amigas que también juegan básquetbol, estamos en el mismo club.

¿Qué es para ti este deporte?
Siempre me siento feliz cuando practico básquetbol, porque es mi deporte favorito, es mi pasión y siempre tengo el apoyo de mis compañeras. En cada partido me siento fuerte, me gusta estar en el equipo con mis compañeras, porque así aprendo cada día más. Si me equivoco lo puedo corregir y así no cometo esos errores durante el partido. Cuando logro marcar un gol o un triple me siento muy orgullosa, es lo que me hace feliz.

¿Cómo es el apoyo que recibes del colegio y cómo complementas tus estudios con el deporte?
Yo estoy en el Colegio San Ignacio, y me han apoyado mucho para practicar deporte, nunca tuve problemas en el colegio por mis implantes. Y cuando tengo que estudiar para una prueba y también tengo partido por el club o entrenamiento, me organizo y me preparo bien para la prueba que voy a tener.

¿Utilizar implantes ha significado un límite para tí?
Tener estos implantes me ha ayudado mucho, no ha sido difícil acostumbrase a ellos porque los tengo desde muy pequeña. Esto no ha sido un límite, porque cuando entreno o tengo partido uso un cintillo especial que los protege, y con eso me siento mucho más segura. Con el cintillo evito que se caigan, porque si se caen y se rompen, ya no los podría usar. Lo más difícil en los partidos es escuchar las instrucciones del entrenador o de mis compañeras, como hay mucho ruido, cuesta mucho más, pero mis compañeras se acercan y me dan las instrucciones.

¿Cuáles son tus sueños?
Ser una buena jugadora de básquetbol y me encantaría llegar a la selección chilena. Quiero estudiar arquitectura en la universidad y ojalá recibir una beca deportiva, y así seguir jugando.

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