Mucho se habla de psicología deportiva, del trabajo integral y multidisciplinario, de considerar a la persona como un todo holístico, trabajar al deportista en todas sus dimensiones, etc. Pero ¿conocemos  realmente cuál es el rol de la psicología deportiva?

Es importante comenzar diciendo que la Psicología Deportiva no es exclusiva del alto rendimiento, muy por el contrario, juega un rol fundamental tanto en las etapas formativas, así como en  las competitivas y en el retiro del deportista.

El avance en las ciencias del deporte, y muy especialmente de la neurociencia y la psicología, nos ha permitido un cambio fundamental de paradigma frente a la práctica deportiva. No trabajamos con deportistas, trabajamos con la persona detrás del deportista, en los diferentes momentos y etapas  de su vida. Bien es sabido que los factores mentales, emocionales y de personalidad son determinantes para el desempeño y goce deportivo. Cuán frecuente es ver dificultades en el control de las emociones, vemos como la frustración hace que se pierda el control, el foco, el desempeño y muy sobre todo se pierda el disfrute de la actividad deportiva. Paralelamente, la ansiedad nos paraliza, no nos permite disfrutar de nuestra actividad, nos lleva al error, al miedo, sensaciones que claramente no permiten avanzar hacia nuestros objetivos y menos a disfrutar.

¿Alguna vez han pensado en la cantidad de decisiones, problemas a resolver, nivel de atención, concentración y variables que se deben manejar en el deporte en fracciones de segundos? Donde además un error puede ser irreparable. En el deporte no hay tiempo para detenerse a pensar, para volver a focalizarse o tranquilizarse, todo debe resolverse en el aquí y ahora, en la acción misma. Una persona puede tener una gran técnica, un excelente estado físico, pero si su estado psicológico no es el óptimo, nada será suficiente para lograr su éxito, sin dejar de considerar los efectos que puede tener el  no ser capaz de trabajar en equipo con y para los otros, más que para si mismo.

¿Cuán difícil es ser deportista en nuestra sociedad actual? ¿Cuán difícil es compatibilizar las diferentes actividades deportivas, sociales, familiares y académicas o laborales? Se necesita una gran capacidad de organización, disciplina, persistencia y responsabilidad, donde es muy importante tener objetivos claros con una planificación y  plan de acción que permita avanzar hacia nuestros objetivos. Poder conciliar todas las demandas, presiones, exigencias, anhelos y dolores que vive el deportista implica un esfuerzo y carga interna que debe canalizarse y usarse a nuestro favor.

Generar estrategias de autocuidado, aprender a decir que “no”, poder sacrificar algunas cosas en pro de nuestras metas, superar el dolor físico y espiritual de las lesiones que nos sacan de nuestro entorno deportivo y nos hacen sentir que nuestros sueños se desvanecen y aún así persistir, no es tarea fácil.

Todo lo mencionado se aprende, se forma, se entrena, se trabaja a lo largo de la vida, no aparece mágicamente en las personas, y como en todos los aprendizajes necesitamos de un guía, un experto, un apoyo profesional que nos ayude a crecer como personas y lograr nuestras metas sin costos internos que interfieran en nuestro rendimiento y bienestar como personas y grupo.

Es así como la psicología deportiva abarca un amplio campo de acción, tanto en la guía y asesoría a deportistas, entrenadores como a organizaciones deportivas. Los aprendizajes  y valores que entrega la actividad deportiva es única y muy arraigada en las personas,  debemos asegurarnos que estos sean los correctos y favorezcan el bienestar global de la personas, configurándose así el deporte como un agente de prevención en la salud física y mental.

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