La surfista de 12 años obtuvo su primer Oro en Colombia representando a Chile.

Su sueño es ser campeona nacional y uno más lejano, pero apuesta a lograrlo, es ser campeona mundial.

¿El deportista nace o se hace?. Esa pregunta surge al conocer la historia de Rafaella Montesi, quien a sus 12 años cuenta con orgullo y pasión, que ya obtuvo su primera medalla de Oro fuera del país y haciendo lo que le gusta: Surf.

“En noviembre nos llamaron, a mis padres y a mí, de la Fechsurf (Federación Chilena de Surf), para representar a Chile en el Sudamericano Infantil en Colombia, en la categoría sub 12 damas. Como familia lo pensamos y, por supuesto, con mucha felicidad dije que sí ¡vamos con todo!. Era un honor cumplir mi sueño de representar a Chile en un campeonato internacional”, comenta Rafaela.

¡A prepararse!

Este llamado fijaba un antes y un después. Era un desafío nuevo y de mucha responsabilidad. “Me comencé a preparar duro rápidamente, entrenando todos los días, todo el día. Partía surfeando dos horas desde las 9 am, después almorzaba y partía a mis entrenamientos en kineactivo. Ellos creyeron en mí y me invitaron a entrenar con ellos para prepararme físicamente para este campeonato”, comenta.

El viaje estuvo lleno de historias y nuevas experiencias. Junto a su compañero inseparable, su padre, emprendieron el rumbo a una competencia donde le tocaría por primera vez surfear sin traje y en agua tibia, cuenta. “No daba más de felicidad, podía estar cuatro horas seguidas en el agua, parar un rato y volver al agua”, relata mientras ríe.

El nivel competitivo del campeonato era alto, tanto en hombres como mujeres y si bien su expectativa era avanzar en la competencia todo lo que pudiera, poco a poco se fueron dando los resultados. “Nunca pensé que podía pasar a la final”, señala.

En la jornada inicial el primer desafío fue superar el nerviosismo del primer heat, pues veía que el nivel de todas las niñas era altísimo. Manteniendo la concentración y analizando a cada competidora, logró pasar segunda a la final.

Una vez instalada como una de las finalistas, nuevamente los nervios eran el gran desafío, “Voy a dar lo mejor de mí y todo el tiempo me enfoqué en mí. Así logré ganar con un puntaje de 7.60 y conseguir la medalla de oro para Chile, transformándome en campeona sudamericana de surf infantil, en mi categoría. No podía creerlo, lloré de emoción, llamé a mi mamá por teléfono (ella no pudo viajar con nosotros)…tiritaba, no lo creí hasta mucho rato después. Fue lo mejor del mundo, una experiencia inolvidable, hice muchos amigos de diferentes países y seguimos hablándonos todos los días”, relata con emoción.


Se viene el 2020

Ya cerrando este año, Rafaela y su equipo comienzan a mirar el 2020, donde lo primero es seguir entrenando, dado que “tengo que progresar mucho. El nivel internacional es muy bueno y quiero seguir superándome para ser competitiva” comenta.

Los planes más inmediatos son ir a Perú y participar de todos los campeonatos para semilleros, ya que en Chile no hay competencias para su categoría. Incluso como hay pocas mujeres, siempre le toca competir con hombres.

Pero esta surfista mira más allá. Su sueño es ser campeona nacional y “uno más lejano, pero que se puede lograr, es ser campeona mundial…y quiero conocer Hawái e Indonesia”, señala como objetivo futuro.

Un poco de su historia

A sus 12 años, se describe como una persona alegre, enojona, hija y nieta única, regalona, “animal lover” con 4 perros en casa y si pudiera tener más sería mucho mejor. Amante de las vacaciones de invierno y verano, de compartir con amigos, visitar ferias artesanales, andar en skate y, por supuesto, surfear. Amorosa, sensible y buena persona. “A veces mal genio y poca paciencia, pero trato de tenerla…”, cuenta.

Desde pequeña comenzó una búsqueda por una actividad que le gustara y apasionara, mostrando aptitudes y habilidades para todas. Algo tenía en la sangre.

A sus tres años la llevaron a esquiar, aprendió muy rápido y le gustó el snowboard. A los 4 años la inscribieron en clases de equitación en pony, “fue muy entretenido, no quería bajarme nunca. Fueron dos años en clases, participé en un campeonato, logrando mi primer salto, un salto chico, pero me sentí muy feliz de lograrlo. Luego casi me caigo del caballo y no me gustó nada esa sensación, me dio mucho miedo, así que mis papás me cambiaron de deporte”, cuenta.

También probó el ballet, pero a la segunda clase ya estaba fuera. Ya empezaba a mostrar su tendencia por las sensaciones extremas “ya que soy un poco inquieta”, dice.

Con toda su historia y a su corta edad, ella da un consejo claro a otros niños y jóvenes: “Mi mensaje es que salgan de esas pantallitas y vayan a practicar deportes, a la playa, al parque, al aire libre, pásenlo increíble y tengan una vida sana”.

Llegó el Surf

Cuando la “wi”, su abuela, se aburrió de Santiago, se fue a vivir a Horcón. Con sus papás viajaba a visitarla casi todos los fines de semana. En una de esas visitas, a los 8 años, tomó una clase de surf que marcaría el punto de partida de su gran pasión. A pesar de nadar en agua fria, disfrutó mucho el subirse sobre la tabla y así nunca más se bajó, “quería otra clase y otra y otra jajajaja, al final quería clases de surf todos los días”, recuerda.

Así, los viajes donde la abuela también eran sinónimo de surfear.”Al inicio ocupaba una tabla grande para principiantes, que flotan mucho y son más estables…poco a poco me paraba en la espuma de las olas”, relata sobre sus primeros pasos.

Aprovechaba las vacaciones para estar todos los días en el agua, practicando y aprendiendo, y a la hora de volver a Santiago en marzo era complejo, ya que para ella era sinónimo de aburrimiento y dejar el aire libre, la playa y sus perros.

Una forma que encontraron sus padres para disminuir el efecto emocional que generaba estar lejos del mar, fue inscribirla en clases de skate, “mis profes de surf decían que podía complementar el surf con el skate para trabajar mi equilibrio en la taba. Entonces empecé a mejorar mucho en el skate, aprendí algunos trucos, pero me daba susto tirarme al bowl, incluso mis profes me ayudaban tomándome la mano hasta que logré hacerlo sola, sin ayuda”, fue un proceso de superación, nos cuenta.

Los Primeros Pasos y el Cambio

Cuando sus padres le regalaron su primera tabla de surf, inmediatamente se vinieron las competencias. En el verano de 2018 tuvo su primer campoenato en Maitencillo, el “Milo, me la Puedo”, en la categoría sub 12, donde “me tocó competir con Estela López…yo sabía que ella era seca, la mejor niña surfista de Chile. Estuve muy nerviosa siempre, pero logré el segundo lugar. Ahí me di cuenta que me gustaba competir en surf. Luego participé en varios campeonatos más, en algunos logré el primer lugar. Definitivamente me gusta mucho el surf y competir”, señala.

Este vertiginoso despegar en el surf los llevó a tomar una decisión como familia, irse a vivir a Horcón para poder entrenar más y constante. “Empecé en marzo, tres días a la semana con Lander de Gaminiz, haciendo ejercicio físico, técnico y surf. A pesar del frío en invierno, entrenamos igual, para mí es tanta la pasión por el surf, que ni siquiera pensaba en eso. Me tomé los entrenamientos de surf pensando en ser profesional”, nos relata con convicción.

Así, este año logró importantes avances en su nivel, participó en varios campeonatos, manteniendo siempre el primer y segundo lugar, teniendo que competir con deportistas adultos, ya que no se inscriben participantes de su edad.

“Me hice amiga de las surfistas mayores, todas me protegen dentro del agua y me apoyan. En Pichilemu, con la Anto Vidueir (surfista chilena), hemos surfeado juntas, me cuida y me empuja en las olitas”, recuerda.

Pero para Rafaela no todo es triunfo, ya que comenta que participó en su primer campeonato Nacional en El Quisco Pro, aunque le fue bien, no logró llegar a la final, pero “fue una experiencia increíble. Conocí a mis ídolas chilenas del surf, las que me motivaron a seguir entrenando y ser cada día mejor”, reflexiona.

Su Rutina en Primera Persona

“Me levanto todos los días a las 7 am, tomo desayuno, parto a la playa a surfear. Vemos el área técnica, hacemos video-análisis, después hago entrenamiento físico; vuelvo a la casa, almuerzo algo saludable, en la tarde voy a Viña a estudiar matemáticas y mis otros ramos”.

Para poder compatibilizar su entrenamiento y estudios, sus padres la tienen con un colegio online, que le permite poder gestionar sus horarios. “No es fácil, pero me gusta mucho, porque me permite hacer lo que me gusta y dedicarme profesionalmente al surf”, cuenta agradecida del apoyo de sus padres.

“Hay días que hago una hora de skate para mejorar mis movimientos, y vuelvo a entrar al agua después del entrenamiento físico. Algunos días vamos a Reñaca, a KineActivo con el Kinesiólogo José Miguel Gómez”.

¿Algún campeonato importante que recuerdes?

  • “El campeonato más importante para mi este año fue el que hicieron en la Escuela de Diego Rapala, la New Wave Surf School. En ese campeonato el premio para el primer lugar era una tabla de Surf, y lo único que quería era ganármela, ya que en el campeonato anterior se me rompió la tabla y no tenía otra. ¡Y lo logré! Saqué primer lugar y me gané la tabla!. Desde ese momento, supe que quería dedicarme al surf”.

¿A quién quieres agradecer?

  • Mis padres son increíbles y fundamentales, son todo para mí. Ellos siempre están conmigo. También a Cristian Caballero que siempre me enseña y surfeamos juntos, especialmente a José Miguel Gómez, a los entrenadores Juan Pablo Barrientos y Lander De Gaminiz.

El Pilar Familiar

  • Cristóbal Montesi y Paulina Bywaters, son los padres de Rafaella e incondiconales a la hora de apoyarla en su pasión por el surf.
  • “El apoyo de los padres en todo deportista es muy importante, ya que sin eso a los deportistas se les hace más difícil todo”, cuenta el padre que al ser su única hija, le dedican mucho tiempo.
  • El cambio de vida y mudarse con la abuela, fue una decisión familiar, y cuando llegó la hora dijeron “vamos a ver qué pasa con la Rafa, si entrena realmente como tiene que entrenar, a ver si se la puede, en el fondo si ella lograba progresar profesionalmente en este 2019. Y lo hizo, estamos muy contentos por la decisión que tomamos”, comenta orgulloso.
  • Siempre la acompañan a entrenar o a los campeonatos, y si no pueden ambos, se turnan. Ellos saben que tienen un rol importante “porque hay nervios, frustración, etc. Es bueno que tenga a los padres para la contención”, enfatiza, y ahí trabajan en conjunto con el psicólogo deportivo.

¿Qué nos cuenta el Kinesiólogo de Rafaella?

  • José Miguel Gómez, de Kineactivo, nos detalla el tabajo que realizan: “Nos enfocamos en mejorar su capacidad física y técnica del surf, simulados ejercicios como remo, ponerse de pie, coordinación oculomotor, propiocepción, gimnástica natural, que son ejercicios de coordinación y fuerza, enfocados en su disciplina”.
  • “También abarcamos ejercicios de prevención de lesiones, muy importantes a su edad, y a su vez permite generar movimientos sin ninguna alteración o compensación corporal, básicamente por su edad no se puede aplicar altas cargas”.
  • “Con el avance que ha demostrado Rafa este último tiempo, y todo lo que se viene para ella, es importante ir controlando kinésicamente cualquier dolencia o movimientos que no sean normales, así también un trabajo postural, prevenir lesiones y la importancia de trabajar con pauta de ejercicios propioceptivos y de estiramiento, es de suma importancia para lograr mejores resultados”.
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