No conozco ningún deportista que se dedique al cien, y creo que estamos muy al debe en ese apoyo, falta mucho para poder estar al nivel de otros países respecto del alto rendimiento.

A los 12 años inicia su pasión por el vóley en el club de la universidad católica. Su padre, amante del deporte, fue el incentivo, logró ser parte de la selección nacional vóley piso. Con el tiempo llega a la selección de vóley playa, que hoy en día es lo que más le gusta hacer, deporte al aire libre, acompañada de sol y viento.
Hoy, con 31 años, entrena y juega por la selección nacional de vóley playa, representando a chile en el extranjero. Complementa su vida deportiva con un emprendimiento relacionado con su profesión, el diseño. Actualmente, juego en dupla con Natalia Depassier, quien también tiene mucho potencial.

¿Cómo complementas tu pasión por el deporte con las actividades cotidianas?
Además de ser seleccionada nacional, realizo un montón de cosas más, de partida sabemos que muchos deportistas no tenemos sueldo. Estudié Diseño en la Universidad Católica, y hoy en día, con una de mis mejores amigas de la época de estudio, tenemos un emprendimiento llamado ATAR, es una marca de moda sustentable para hombres, la que se basa en el comercio justo y la producción local. También trabajo en la Universidad Adolfo Ibáñez, en el área de organización y eventos en el centro de la Escuela de Negocios, apoyando todo on line en esta pandemia. Trabajo harto, desde niña mi mamá me preguntaba por qué hago tantas cosas y paso estresada (ja ja ja), éste estilo no lo cambiaría, al menos no por el momento.

¿Cómo ves el apoyo a los deportistas chilenos?
Bueno, para mí ha sido una gran oportunidad, gracias a ser seleccionada nacional he tenido unos entrenadores increíbles, buenas instalaciones, doctor, kinesiólogos y lo mejor, viajar por el mundo haciendo lo que más me gusta, creo que puede ser porque no me dedico cien por ciento a esto. No conozco ningún deportista que se dedique al cien, y creo que estamos muy al debe en ese apoyo, falta mucho para poder estar al nivel de otros países respecto del alto rendimiento. En un nivel olímpico el apoyo es muy significativo, tanto como equipo, sueldos, médicos etc., estamos muy lejos de los mejores del mundo, personalmente no me quejo, estoy muy bien con mi situación y quizás si hubiese tenido un buen sueldo en el voley no habría hecho otras actividades, pero bueno, esas son las dos caras de la moneda.

Hablemos de la alimentación…
Bueno, yo soy vegetariana, más bien pezgetariana, hace 10 años y en contra de los comentarios “¿cómo vas a ser deportista, la proteína de donde la sacas? “. Creo que con un buen apoyo de profesionales y nutricionistas todo lo demás pasa a ser un mito, conozco muchos deportistas vegetarianos, incluso veganos y de muy alto nivel. En mi caso, como mucho los postres (ja ja ja), pero siempre intento comer sano, legumbres, verduras, etc. Además tomo vitaminas.
Trabajo con Luis Ibáñez de medicina China y con Pancho, de Crossfit, mi coach que me apoya en la parte física.

Modo Pandemia
Uffff estoy desesperada, yo que hago deporte al aire libre, imagínate desde los 12 años jugando voley; peloteo algo en mi casa, rutinas con algunas mancuernas, mat, pero echo tanto de menos el sol, a mis compañeros de equipo, estoy extrañando mucho todo desde que inició el encierro.

Tus metas…
Creo que mi mirada de metas es distinta a la de deportistas de alto rendimiento. He tenido varias derrotas en mi vida, como muchos deportistas, o frustraciones, como por ejemplo torneos que pensaba que iba a ir y el entrenador no te elije. En voley playa somos como 12 entrenando, a los torneos solo van dos, el nivel es muy competitivo, la frustración cuando pensabas que tú eres la mejor y no te toca ir, es muy fuerte. Eso me ha hecho aprender mucho de mí misma y de lo que realmente busco en el deporte, y me he dado cuenta que lo más importante es disfrutar mucho y jugar siempre, en mi vida familiar y general el juego está presente. Cuando me di cuenta que eso es lo que me mueve, juego mucho mejor, más que la medalla es jugar y disfrutar del deporte, mejorar día a día y esforzarte, mejorar mis debilidades en el juego, al final pequeñas metitas que me harán mejor persona y deportista.

Lo más difícil del voley playa…
Es un deporte muy extraño, es un deporte en equipo y a la vez solitario. Nosotros entrenamos como equipo alrededor de doce deportistas en la selección, pero uno tiene su dupla y esa dupla puede cambiar, eso lo decide el entrenador, y es muy complejo. Es muy importante tener buen feeling con tu pareja, que sepamos apoyarnos cuando estamos bajo presión; recuerden que son tres golpes por lado, a veces el juego se carga todo sobre una de las dos, el equipo contrario sacará a una que puede hacer el primer y el tercer golpe, presionando mucho solo a una jugadora y la otra solo hacer un golpe, que es el de la armada. En ese momento hay que apoyar mucho a tu pareja, la conexión es clave, mientras más conexión, mejores resultados. Entrenando doce personas pasamos de equipo a ser rival, se genera un ambiente competitivo, es muy importante mantener la madurez y que quede todo dentro de la cancha.

¿Qué es lo mejor del voley?
Lejos, lejos, las personas que he conocido, los países que he conocido, mis mejores amigos han salido del voley, es muy profundo, gente de diferentes países y lo que nos une es el voley, es muy bonito. El sentimiento que tienes cuando das vuelta un partido a punto de perder, ese momento es inexplicable e increíble, cuando das todo en la cancha, esos 20 segundos de éxtasis máximo.
Lo otro es el aprendizaje de cuando se pierde, la introspección que viene después me ha hecho aprender y crecer un montón, me hace fuerte en cualquier ámbito de la vida, en el día a día, etc. Mi hermana, que es profe de yoga, me dice que está comprobado que los deportistas cuando se estresan tienen un peak mucho más alto que el normal de las personas, eso me hace mucho sentido.

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