Kinesióloga, quiropráctica, viajera y amante del deporte, la combinación perfecta para vivir su pasión asistiendo a deportistas en el área de la salud.

Desde niña estuvo rodeada de un ambiente deportivo, hoy es parte activa de ese mundo que siempre soñó, ayudando y aportando con pasión en el desarrollo de deportistas a todo nivel.

Me crié en las afueras de Santiago (Calera de Tango), en una parcela rodeada de cerros, un lugar tranquilo, silencioso y con la naturaleza a mi alrededor. Mis padres se conocieron en un avión, mi madre fue tenista profesional y mi padre un amante de la montaña y playa, donde practicaba ski y windsurf. Creo que toda esa combinación fue clave para ser quien soy, ya que el gen viajero está desde el primer segundo, también el amor por la naturaleza y la pasión por los deportes, en especial deportes extremos.

Supe que no sería deportista de alto rendimiento, pero siempre quise apoyar a quienes sí lo eran, o que al menos estaban haciendo todo lo posible para poder dedicarse de manera profesional al deporte. Fue así como descubrí la carrera de Kinesiología, y sentí que de esa manera podía ayudar a los atletas; siempre supe que el área de traumatología era lo mío, y quería especializarme en atender a quienes compartieran mi misma pasión.

Cuando egresé me di cuenta que en el sistema clásico de salud en Chile, tanto público como privado, el kinesiólogo, desafortunadamente, en más del 99% de los lugares (ya sea clínica, hospital, consultorio, etc) debe atender a varios pacientes al mismo tiempo, ya que por lo general el kinesiólogo tiene un nuevo ingreso de paciente cada 15 minutos aproximadamente, por lo que las atenciones personalizadas eran casi imposibles en cualquiera de estos establecimientos. Fue ahí que dije que definitivamente eso era lo que NO QUERÍA hacer con mis pacientes. Apenas salí de la universidad el año 2008, comencé a atender en mi consulta un paciente a la vez, dándole el tiempo que correspondía para poder hacer una buena evaluación y tratamiento, algo muy revolucionario para la época jajaja. Hoy en día me pone muy contenta que algunos colegas se han atrevido a emprender, y han creado centros donde justamente la atención también es 100% personalizada, creo que para allá es donde debería ir en un futuro la Kinesiología.

Luego de eso comencé mi Magíster de Terapia Manual Ortopédica, porque siempre sentí que lo mío era trabajar con mis manos. Por esa misma razón, estudié Quiromasaje de manera paralela a Kinesiología en la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile.

Fue así que comencé a atender a muchos deportistas que practicaban surf, skate, longboard, snowboard, kitesurf, etc., y me encantaba porque no hay nada más lindo que poder hablar el mismo idioma cuando te apasiona un área, en este caso, los deportes extremos.

Por otro lado, cuando estudiaba Kinesiología, tuve la fortuna de tener tres excelentes profesores, de los cuales amaba sus clases (Christian Veas, Rodrigo Sánchez y Marcelo Tello), me encantaban, porque sabían demasiado y veían de una manera muy integral al paciente, fue ahí también que conocí la Quiropráctica (algunos le dicen Quiropraxia). Ver cómo atendían a los pacientes simplemente me voló la cabeza, y me impactaba los rápidos resultados (yo estaba acostumbrada a ver que en kinesiología por lo general te dan de base 10 sesiones), y esto era completamente distinto.

Comencé a sentir que ser quiropráctica sería mi nuevo desafío, pero en Chile no dictaban la carrera, es más, estuve a punto de irme a vivir a Brasil, porque ahí si la daban. Pasaron los años, y finalmente abrieron la carrera en la Universidad Central de Chile, donde tanto kinesiólogos, médicos u odontólogos debían estudiar 3 años y medio más en la UCEN para obtener este nuevo título.

Me gustaría aprovechar de aclarar que la Quiropráctica es otra carrera y NO una especialidad de la Kinesiología, ni de otra profesión de la salud. En Chile se creó un formato especial para poder introducir la carrera, y en un futuro la idea es que sea una formación de pregrado normal, como todas las carreras en la universidad, sin requerir estudios universitarios previos. La UCEN, desde el año 2010, es la única que está aprobada por la OMS para dictar la carrera y es muy importante que cuando se vayan a atender con un quiropráctico EXIJAN su título UNIVERSITARIO, ya que desafortunadamente no está regularizada nuestra profesión y muchas personas piensan que porque le hicieron “sonar” (cavitar) su columna, es un quiropráctico.

Creo que es muy importante seguir siempre perfeccionándose, en especial si eres profesional de la salud, por lo que siempre estoy aprendiendo, tomando nuevos cursos; creo que es clave tener varias herramientas para poder atender a tus pacientes, y en particular a deportistas profesionales. He tenido la fortuna de atender a muchísimos atletas de alto rendimiento, de muchos deportes, dentro de ellos campeones nacionales, sudamericanos, mundiales y hasta olímpicos. Me siento muy afortunada y honrada de tener la oportunidad de apoyarlos con un granito de arena en alguna etapa de su carrera profesional.

Quienes me conocen saben que soy muy apasionada por lo que hago, y eso me ha llevado a ir mezclando mis pasiones, tanto como travel blogger (@ViajeraYaventurera), como Quirópractica (@QuiroFernandaPicon). Es que definitivamente viajar y atender pacientes rodeada de naturaleza me encanta, y afortunadamente he tenido en varias ocasiones la posibilidad de hacer eso, tanto en Chile como en el extranjero. Recuerdo que hace más de una década viajaba a Pichilemu o a Iquique a apoyar campeonatos nacionales de Surf, ya que siempre quise aportar a ese bello deporte. La vida se encargó de alinear todo y que ya hace algunos años sea la Quiropráctica de la Selección Nacional de Surf, donde he estado acompañándolos los últimos años a los Panamericanos en Perú. Ha sido una increíble experiencia.

Creo que cuando uno hace las cosas con amor, pasión y profesionalismo, todo fluye, y soy una agradecida de poder viajar también atendiendo, ya que son mis dos pasiones.

Aprovecho de agradecer a cada uno de quienes han sido pacientes y que aceptan tal cual es a ésta rucia loca, con flor en el pelo y risueña jejeje. Hoy en día atiendo en mi consulta en Santiago, la que está decorada con varias tablas, ya que así me gusta y me siento cómoda. Mi sueño es en un futuro vivir en la playa, y cada cierto tiempo estar en movimiento, atendiendo en distintos spots. Creo que es clave ser consecuente con tu esencia y ¡andar enviando buena vibra a donde vayas!

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